domingo, 10 de julio de 2011

Tengo una margarita estropeada (que siempre daba me quiere nada), a la que enterré en el fondo de mi pena. Tengo siete días por semana para empezar de cero. Tengo lagrimales hartos de llorar. Tengo un callejón con salida. Tengo música en el pelo y ganas de salir a comerme el mundo. Tengo espera y esperanza. Tengo una hoja en blanco para escribir de nuevo.

1 comentario:

Gamar dijo...

Siempre que tengas para escribir de nuevo, es buena señal.
Beso